20110519

Cantan los cuerpos en la noche,
personas envueltas en esperanza,
y caen de sus cuerpos espinas,
que prenden fuego en la tierra.

El fuego rojo, el cálido ambiente,
alimenta las raíces de su suelo.
El frío se dispersa, tan helado,
y la oscuridad, tan aterrada,
huye de nuestra sabiduría.

La llama nunca se apaga, vive,
se vuelve amarilla entre la gente.
Otorga progreso, arte y ciencia,
y sus sabios portadores, humanos,
en más humanos se convierten.

Y el incendio crece más, mucho más,
y con los sueños se vuelve morado.
No da solo recia y dura inteligencia,
planta sueños rotos y los cosecha,
y otorga después la comprensión.

Fuerte entonces es el fuego,
que se torna en amarillo,
y cuando más arde la llama,
candente luz libertaria,
más moradas son sus brasas,
que por siempre brillan.

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