20110525

No encuentro de ti nada.
Ni tus sonrisas, ni tus quejas.
Todas se borraron con los años,
con el tiempo que nos separa.

Ni tú, ni yo, habitamos ya
el mundo que construimos.
Sus ruinas son, mi última
y más viva memoria de ti.
El viento me trae recuerdos,
nuestros recuerdos, y el agua
me despierta cuando te sueño.
Pero ya no queda nada.

Nos marchitábamos, sin saber
que cada hora que pasaba era
una hora menos entre nosotros.
Y ya, solo nos queda la memoria.

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