20110607

Anhelo el sabor de tu primavera,
que de tan fresca y juvenil,
me mantenía con vida, expectante.

Cuando hablabas, no para mí,
en tus labios brotaban flores,
como si fueras el Jardín del Edén,
y los colores que te envolvían,
únicamente a mi perspectiva,
eran la barrera que nos separaba.

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