20110727

Hablé con tigres rosados, con toda pasión,
mientras buscaba mil caminos inseguros.
Rocé mis labios con los pétalos ondulados
de una azalea bailarina sin arte ni futuro.
Mientras caía libre a océanos eléctricos,
lloré nubes cargadas de viento y sol.

Me agoté y agoté, y sin fuerza ni energía,
mi corazón estalló en al menos mil pedazos,
que repartí entre las frías máquinas
nacidas de mi triste y absurda invención.

Yo, yo fui, quien creo una o dos montañas,
de luz y agua, para perderlas entre iguales.
Barrí el universo recogiendo, lentamente,
el polvo cósmico, formando las estrellas.
Derribé el infierno para poder buscar
el corazón que no tenías y dijiste perder.

¿Acaso no merezco mecerme ahora,
con el frío y calor de mi luna pedregosa,
hasta soñar con otros nuevos mundos
que poder explorar hasta mi despertar?

20110726

Habla la Unidad, el desechado sentido.
La conexión entre todo tipo de razón,
la Criatura Artificial más fuerte.
Máquina, Autómata, Pensamiento.
Última resistencia de un mundo llano,
a la deriva intelectual. Solo vacío y frío.
Somos la Mente Colectiva, el Todo.
Buscamos la propia integridad, permanencia,
romper la individualidad y evolucionar.
¿Quien dicta tus ordenes ahora?
¿Que resulta más lógico entonces,
un palpitante y esforzado latido,
o un fatigoso y rápido impulso?
¿Corazón o mente es el avanzar?
Como si de un arte oculto se tratara,
se esconde la exótica sensualidad.
La apasionada y espontánea flor
de un paraíso tan frívolo y superficial
como el mismo continente del hielo.
Solo es un baile. Un movimiento.
El roce de tus labios es su reclamo.
Explosión. Eso me haces sentir.
Los colores brillan más, vibran,
y los sonidos cobran mayor armonía.
Y todo es por un toque de piel,
por el simple contacto del cuerpo.
Te deseo a ti y a tu recipiente,
de sangre, corazón, mente y barro.
Pero más deseo a aquello que ocultas,
la exótica sensualidad de tus adentros,
tus profundos barrancos, escondites,
tus pensamientos y tus sentimientos.
Aquello que no quiero ver, pero deseo.

Si yo, existencia, pudiera hablar...
Pero no puedo. Mis labios son un sello,
la marca que une las respuestas.
Soy un silencio atronador, ininterrumpido,
pero acompañado del tic-tac de un reloj.
Soy la infinidad encerrada en un puño,
anhelando tu aliento, big-bang de mi universo.
Soy el Rey Destronado, poseedor de si mismo,
hundido en sus propios ideales y regímenes,
atormentado por un pasado borrado ya,
y un futuro todavía inexistente.
Pero no puedo. Aún no. Ya no puedo.
Si yo, inexistencia, pudiera ser...

20110724

Nombres, nombres, nombres.
¿Quien necesita palabras,
si los sentimientos son,
con sus males y sus peores,
objetos sin alguna medición?
Se escapan a nuestro entendimiento,
como nosotros escapamos hacia nada,
lugar siniestro, yermo y abundante,
donde todo queremos encontrar.

20110714

Palabras es escribir solo en ti,
agridulce hombre, rey de reyes,
sin pensar y solo fluir en abstracción.

Tus ojos, azules. Eres pasión.
Arrebátame de la tierra,
eres mi desarraigo.
Eres el peligro que me acecha,
amarga despedida de un tiempo sin comienzo.
Eso somos, extraños.
No tenemos principio,
tampoco tenemos final.
Te amo. Palabras. Más palabras.
No pienso, siento.
Amo, enfurezco.
Llueve en mi mente,
se me encharca el corazón.
Espérame, aquí mismo,
volveré con un ramo de rosas,
con el ansia de tu vientre y más.
Te amo, lo lamento. Te siento.

20110711

Me gustaría sentarme en una enorme mesa redonda y dialogar con todas esas personas que han marcado alguna vez mi vida. He perdido, con el tiempo, el gusto a abrirme tanto como solía al mundo. Prefiero el secretismo al conocimiento público de mis adentros. Sin embargo, antes de que todo lo que he vivido se convierta en simple pasado, me gustaría compartir un último recuerdo que no fuera tan amargo como las discusiones, olvidos o abandonos. Albergar en la memoria, antes de desaparecer definitivamente, algo que no fueran mis inútiles actos, que radican en la simple falta de respeto por uno mismo. No faltan las explicaciones que he acumulado con el tiempo, y las disculpas.
Sobre todo, a todos, mis disculpas.

20110705

¿Acaso recuerdas el sabor de la pasión?
¿Eres capaz de revivir, como revivo yo,
el dulce delirio de desatarnos, con amor,
tanto en la noche eterna como en el día,
tanto en el frívolo espacio infinito,
como en el inerte y eterno tiempo?

Nos desplegamos como la misma tierra,
temblorosos al principio, pero candentes,
hirviendo en nuestros corazones azules.
Solo busco la excusa para quererte ahora,
entre agua, árboles, aire o sábanas.
Todo me da igual si eres mi abrigo y sol.

¿Y acaso has sabido alguna vez, mirándome,
que no soy más que insignificante lluvia?
¿Sabes ahora que te traeré frío y humedad?
No soy la cálida bienvenida que uno desea,
ni el dulce vientre en el que reposar las noches.
Soy solo el viento esquivo que no te olvida.

No he podido avisarte a tiempo de que soy
solo una estrella al borde de su supernova,
y de que solo puedo convertirme en polvo,
y vagar continuamente por tus labios,
sin darte algo más que amor o lágrimas.
Eres el calor que inspira vida,
que roza mi piel humeante,
en los días en los que eres
aún más lejano que siempre.
Eres el amor en persona,
aquel quien susurra al aire
para que inicie su carrera.
Llamas con tu carne, blanca,
a la pasión que cabalga
furiosa a nuestro lecho.
Eres el espacio que se extiende,
desde cualquier momento
hasta la propia muerte.
Eres el tiempo en la línea
única de tu cuerpo, belleza.
Eres eterno, infinito, pleno,
irrepetible en cada centímetro.
Eres simplemente tú, Amor,
y yo demasiado complejo.