20110705

¿Acaso recuerdas el sabor de la pasión?
¿Eres capaz de revivir, como revivo yo,
el dulce delirio de desatarnos, con amor,
tanto en la noche eterna como en el día,
tanto en el frívolo espacio infinito,
como en el inerte y eterno tiempo?

Nos desplegamos como la misma tierra,
temblorosos al principio, pero candentes,
hirviendo en nuestros corazones azules.
Solo busco la excusa para quererte ahora,
entre agua, árboles, aire o sábanas.
Todo me da igual si eres mi abrigo y sol.

¿Y acaso has sabido alguna vez, mirándome,
que no soy más que insignificante lluvia?
¿Sabes ahora que te traeré frío y humedad?
No soy la cálida bienvenida que uno desea,
ni el dulce vientre en el que reposar las noches.
Soy solo el viento esquivo que no te olvida.

No he podido avisarte a tiempo de que soy
solo una estrella al borde de su supernova,
y de que solo puedo convertirme en polvo,
y vagar continuamente por tus labios,
sin darte algo más que amor o lágrimas.

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