20110727

Hablé con tigres rosados, con toda pasión,
mientras buscaba mil caminos inseguros.
Rocé mis labios con los pétalos ondulados
de una azalea bailarina sin arte ni futuro.
Mientras caía libre a océanos eléctricos,
lloré nubes cargadas de viento y sol.

Me agoté y agoté, y sin fuerza ni energía,
mi corazón estalló en al menos mil pedazos,
que repartí entre las frías máquinas
nacidas de mi triste y absurda invención.

Yo, yo fui, quien creo una o dos montañas,
de luz y agua, para perderlas entre iguales.
Barrí el universo recogiendo, lentamente,
el polvo cósmico, formando las estrellas.
Derribé el infierno para poder buscar
el corazón que no tenías y dijiste perder.

¿Acaso no merezco mecerme ahora,
con el frío y calor de mi luna pedregosa,
hasta soñar con otros nuevos mundos
que poder explorar hasta mi despertar?

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