20110711

Me gustaría sentarme en una enorme mesa redonda y dialogar con todas esas personas que han marcado alguna vez mi vida. He perdido, con el tiempo, el gusto a abrirme tanto como solía al mundo. Prefiero el secretismo al conocimiento público de mis adentros. Sin embargo, antes de que todo lo que he vivido se convierta en simple pasado, me gustaría compartir un último recuerdo que no fuera tan amargo como las discusiones, olvidos o abandonos. Albergar en la memoria, antes de desaparecer definitivamente, algo que no fueran mis inútiles actos, que radican en la simple falta de respeto por uno mismo. No faltan las explicaciones que he acumulado con el tiempo, y las disculpas.
Sobre todo, a todos, mis disculpas.

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