20110920

Decadentismo, yo, yo voy, a la deriva,
hundiéndome y ahogándome después.
El tiempo me ha cubierto de polvo,
ha oxidado esos mecanismos de oro
que antaño llegaron a ser hasta amor,
y ahora no cesa mi lento derrumbar.

Yo he sido, el propio autor de mi fin,
y me he llevado por mil caminos falsos
donde el perderme era mi salvación,
inconsciente yo de que todos, siempre,
necesitamos algo sobre lo que vivir,
o un apoyo donde caer un día muertos.

He dado mi vida a la lujuria, a la pasión,
al desenfreno propio de lo satisfactorio
y he conseguido vivir donde nada vive,
donde nada crece, nace o se desarrolla,
pero al precio que es el dar sentimiento
por vivencias plenas, pero todas solitarias.

Ahora que conozco el éxtasis o la muerte,
que conozco lo que es sentir o vaciarse,
que puedo llorar horas por el futuro
o soñar miles de años por el pasado,
puedo derribar mis muros y cristales
para acercarme al mundo y sentir algo.
Pero no derribaré mi mundo, y yo, solo,
saldré para caminar por prados circulares
siempre que me pueda perder en su verde.

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