20110929

Se me caen, mundos por victorias,
y me clavo puñales frente a frente
contra mi mismo, desde el espejo,
desde la mente de alguien de fuera,
o desde la visión de lo que está mal.

Tengo delante, sin poder vislumbrar
pero si ver bien definida su forma,
una calavera hecha de ámbar, luz,
y manantiales de sangre aún cálida.
Es mi compañía en las noches frías.

Y tras mi espalda, tapando el sol,
me persigue la carga de cada acto,
la reacción a cada uno de mis males,
la Espada o la ballesta, firme o cierta,
que buscan hacer de mi un cadáver.

Y no tengo manos, espalda o frente,
solo dos alas en mi abstraída mente,
que me ayudan a planear y volar,
sobre esta absurda llanura creativa.

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