20111019

Aguantar, eterno, una espada de oro,
y saber que usarla significa detenerse,
hasta que su filo y cuerpo se desgaste,
del mismo modo que hará el mío.

Sentarse, sobre cien agujas oxidadas,
esperando unas palabras sinceras,
sabiendo que lo único a encontrar,
son solo nubes bajo tierra, y el sol,
encerrado en un marco en mi pared.

Y mil caballos aguantan esculpidos
en piedras frágiles y pesadas,
al ritmo del tambor del trueno
arrastrando del carro hasta Hiperión...

1 comentario:

  1. Es de estos poemas que te remueven por dentro. Me ha encantado.

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