20111018

En un día de oscura y luminosa amargura,
en el cielo una fría dulzura esboza sonrisas.
Acaricia mi piel con amor, pasión y dulzura
el viento, que envuelve así mi ilustre figura,
la cual va desapareciendo, y se desgasta
con la rozadura de cada nueva gota de lluvia.

Y llueve, llueve sobre mi estatua de piel,
arrancándome a tiras superficie y corazón,
haciendo con el agua yermas mis lineas,
para que no puedas reposar las noches en mi.
Deshace lo que soy, deja ver lo que he sido,
y lo borra después para enseñar mi principio.

Y sigue haciendo frío en este paraje helado,
donde llueve incesantemente, donde estoy solo,
y no oigo nada más que el eco de mis sueños.
Y la eternidad, húmeda y fragmentada en mil,
sigue cayendo sobre mi estatua, ahora de hueso,
y comprendo que no parará hasta que me mueva.

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