20111030

Insondables santuarios de cristal,
y dulces luces de ámbar y platino.
Carne y sangre en funcionamiento,
sobre cubierta, una cama o el viento.
Las sirenas cantándole al océano,
y el marinero arrojándose al cielo,
huyendo de la horrible perfección.

Batallas en navíos de madera y metal,
baterías, cañones, mosquetes y rifles,
todos disparándose al sucio compás,
de aquel que tiene fuerzas para matar.

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