20111018

Me gustaría encontrar, algo que me despertara,
que me provocara sueños, o al menos, interés.
Algo equiparable al lugar donde reposan las ideas,
a la sensación de respirar aire puro, frío y mojado
mientras por nuestro cuerpo corre el tiempo.
Y quedarme sentado en una orilla arenosa y fina,
desnudo, con mi cuerpo hundiéndose en el agua
cuando las olas llegaran a mí, jugando a quererme.
Consagraría eternidad e infinidad a encontrar
ese lugar donde la niebla es el único clima,
el mal y buen tiempo, sin dar lugar a otro ambiente
ni a la necesidad de cambiar este, tan perfecto.
Pero estaría convirtiéndome en inutilidad e ignorancia,
pues sabría, sé, y no querría, ni quiero reconocer,
que ese lugar no es Donde, y es Quien, y a su Hasta Él
solo se puede llegar navegando en un barco, de nombre
Amor Propio, que en mi caso naufragó antes de nacer.

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