20111024

Mi lucidez se desgasta como un rayo,
con la misma velocidad a la que nace.
Con la muerte de cada estrella, soy.
Y finalmente pierdo mi existencia,
y mi corazón vuelve a estar arriba,
y mi mente vuelve a dormitar, sola.

Me he convertido en única destrucción,
y mis instantes son tan cortos y lentos,
que solo da tiempo a marchitarse
a las flores que en mi, brotan sin crecer,
y se convierten en humo azul y rojo.

Solo tú enriqueces mi odio corrosivo,
y alimentas mis pocos sentimientos.
Y yo solo sé dedicar mis esfuerzos
a darle vida a uno y luchar al otro.
Luchar contra mi y mi doble natural.

Soy Rey y Reina, plenitud moral,
y físicamente, la eterna imperfección.
Soy el resultado de infinita esperanza,
recogida en un mismo y simple cuerpo,
y una mente de sueños y dualidad.

Entre mis mil ideas, un resquicio,
desde el que observar el universo
que con tanto tiempo he creado,
y que yo solo, no puedo controlar.
Y se empieza a desbordar lo que soy,
espontaneidad, frío y abstracción.

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