20111017

Ojalá la lluvia se tiña de violeta,
y cada una de sus gotas vuele
con la simple idea de rozarme,
mientras ruedo por el suelo,
incandescente, sangrante y fiero.

Que las armas sean flores, por un día,
y que se levanten todos aquellos que
se niegan aún a luchar contra el silencio.
Que rompan las cadenas y cerrojos
de esta esclavitud moderna y traigan,
con sus cantos, la lluvia que anhelan,
pues yo ya he roto la celda de cristal.

No hay mejor deseo para el mundo,
que un mundo nuevo, aún sin empezar.
Que no sea Dios el demiurgo esta vez,
y que el humano trabaje el material,
y construya con el, su propia Utopía,
que será Infierno para todos los demás.

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