20111125

No escucho cuando estoy en el silencio,
ni cuando tus sinceras palabras están,
y me duermo en mi existencia por ti.
Me revuelvo, hirviendo, entre mares,
y de tus manos brotan flores rojas,
y de las mías crecen mil flores amarillas.
Me cubres, me envuelves, me acaricias,
cuando la nocturnidad nos alcanza,
cuando siendo dos, somos mucho menos.
Soy locura y me pierdo con la pasión,
y me dejo llevar por este aire tan frío,
y agradezco llegar a nuevos puertos,
aunque haya olvidado en mi camino
todo aquello que vino antes, y el océano,
me lleva con él y hasta tu blanco vientre.

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