20111124

Si en algo encuentro mi cordura,
es en la luna o sol de cada hora.
Si el mar es muerte azul y vida,
atarme al mástil es mi elección.
Y en las negras llanuras del alma,
donde un viejo ciprés nos espera,
levantarse cada día es el reposo
que tanto desean quienes duermen.
Silenciosos suspiros los nuestros,
entre altas voces que no dicen nada.
Encontrarse a uno mismo, llorarse,
volver de oro frío el corazón para
empapar con vino la piel que nos cubre.

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