20111231

This is the end, my only friend, the end.

El 2011, empieza a oler a cenizas, sus luces son ya borrosas y su abrazo es el de alguien moribundo. Es el tópico de hacerle un réquiem a esta medida de tiempo que vivimos con tanta exactitud y expectación. Ahora se muere, y no podemos hacer nada para salvarnos, y no podremos repetir las cosas grandiosas, ni tendremos que revivir los momentos amargos. Pero no existe tampoco esa clara separación entre lo que es un año u otro. Existen diferenciados porque nosotros les diferenciamos.

Considero este último año, un año sin principio definido, aunque si con un final claro, por lo menos ahora mismo. Lo que fue el final del 2010 (celebramos que alguien nuevo llega, pero no que hace un año de tu sepultura, y quizá algunos te echamos algo de menos a ti y a tus personas), se mezcla con el principio del 2011. Y el 2011 resultó un año terriblemente vacío hasta bien entrado ya en mi vida.

Y ahora, que se va este pequeño, le tengo que dejar ir con enorme nostalgia. Me has traído grandes momentos, grandes lamentos y miles de recuerdos que jamás soltaré. Viejas amistades han estado, a otras se las ha echado en falta, y grandes nuevas personas han llegado (¿nombres? no voy a dar datos que ya son obvios). Me has llevado a amores de aquí y allá, a esporádicos momentos, a días de pasión desenfrenada y a relaciones, una de ellas que te sobrevivirá, y todo. Me has llevado a delirios con toda clase de sustancias, con toda clase de estímulos externos al más puro estilo de mis amados simbolistas. Has hecho de mí, alguien más estable de lo que nunca recuerdo que fuera nunca, me has hecho alguien de hielo y metal, cruel y frío y con poco de sentimiento. Tantas cosas podría decir de ti, tanto podría cantarte, alabarte, escribirte y relatarte. Pero ya es suficiente, porque es tiempo lo que esto cuesta, y tiempo es lo que no nos queda.

Un año más, un año menos. El 11 se nos va, el 12 nos llega. Y como acostumbro a hacer, y seguiré haciendo, voy a vivir el presente, aunque me alimentaré de este dulce pasado y soñaré con este misterioso futuro.

20111229

Eso, es lo que digo yo. 
En este y cualquier otro momento podré decir,
a paredes desnudas y nubes deshechas,
como me vacío yo a cada momento.
Desliz entre fugaces segundos, ampliados a milenios.
Escucho el ascendente sonido de mi ira,
de piano a forte.
Eso, es lo que digo yo.
Desatado el crecimiento de mis furias,
mis huracanes, tempestades y maremotos.
Abrir mis venas e intentar sacarme este veneno,
que no huye porque mi corazón lo sigue produciendo.
Soy fábrica y producto de mi propio mal.
Romperme en estrellas y vagar por el universo.
Eso, es lo que digo yo.
Narraré la historia de como me perforo,
me vuelvo de nuevo acero,
y me pierdo en la niebla.

Me he acostumbrado a dormir con el sonido de los pájaros,
con su clandestino morir y angustia.
A caminar sobre las brasas de algún sentido olvidado,
y a soñar con el mundano placer adúltero.
Enamorado del amor y nada más,
el bovarismo me persigue sin alguna compasión,
y no logro romper las cadenas de esta fingida opresión.
La gran fortuna gira su rueda sin pensar,
y el destino brilla por su inexistencia.
Este libre albedrío me depara nuevas ideas,
nuevos pesares, nuevos movimientos,
nuevos cambios en un girar eterno.

20111224

El océano marrón de falso verde no viene a mí,
y la tierra azul se ha vuelto un lugar triste y seco.
Donde la mente no puede alcanzar al deseo, 
resulta un yermo lugar donde las flores nunca crecerán.
Yo soy, y no necesito complemento alguno. Yo soy,
un frío invierno, la nieve perpetua y la continua distancia.
Yo, el señor de todo cuanto puedas ver más allá de mis ojos,
que no dicen nada y solo tienen vacío en lo que abarcan.
Suave balanceo mi mirada esquiva y mi fugaz corazón.
Brusca tranquilidad mi lucidez y mi escapismo tan presente.
Lluvia intensa en la luz blanca. 
Rojo, pero no sangre. Rojo.
La Luna moviendo sus caderas de piedra,
el hipnotismo perdiendo su efecto y yo volviendo,
o marchando lejos en desfile triunfal.
Las llanuras secas tan lejos,
y yo ya estoy llegando al fin al páramo.
Lánzame sobre mil Mercurios,
o el mensaje onírico de Apolo,
o el divino desenfreno de mis borrosas bacanales.
Que Venus sea mi mensaje y mi señal,
y Júpiter aquello que me de energía.
Que se agoten los rayos de este cálido Sol,
que Helios tenga que amar a Hiperión,
que Cronos se detenga cuando pueda verte,
y yo tome forma humana para perderme entre los mil caminos.

20111221


Artista del desenfreno, rostro de las maravillas.
Dulce pintor silvestre el azul de los matojos.
Ventana abierta la del conocimiento, su puerta,
su salida es su entrada y su fin su principio.
Desconozco el matiz de los sentimientos,
la inteligencia existe en los sentimientos,
existe en su profunda y única verdad.

Lluvia sobre los hombros doloridos de Atlas, 
sabio maestro de la arquitectura del mundo.

20111218

La sensación de la inimaginable nube azul,
el delirio pasional y el razonamiento ilógico.
La dulzura propia de la existencia vacía.
Ahora, y en todo momento, necesito tu presencia.
La cobertura cálida de esta esfera sangrante,
el manto protector de esta pérdida de lucidez.

Llega el momento de decir adiós al tiempo,
de despistarse en los caminos de la eternidad.
La infinidad abraza nuestros pasos y emociones.
Aquí, o en ninguna parte, plantaremos rosas.
La frialdad se deshace y deja ver que es agua,
y en ella crecen las primeras señales de vida.

Agarra fuerte mi brazo, del mismo modo que yo.
Cierra los ojos e imagina que este barranco,
es el dulce río por el que nos deslizamos ahora.

20111217

Normalmente, se habría levantado tarde, como un día más del apacible permiso. Sin embargo, esa mañana Friedrich Miller debía levantarse antes de lo que ya estaba acostumbrado para presentarse en la oficina central del gobierno. Su tiempo de descanso acababa en dos días y debía prepararse para volver al servicio activo como comandante de la 'Eneas', un destartalado crucero de edad ya inimaginable, lo antes posible.

Se levantó lo más rápido que le permitió su resaca, y lo primero que hizo fue deslizarse hasta el salón para encenderse uno de los puros que estaban en la mesa de cristal que adornaba la sobria estancia. Mientras inhalaba y exhalaba lentamente veneno, se decidió por echar una ojeada a los viejos informes que se le habían acumulado desde hacía meses. Misiones, campañas, actas de defunción y demás papeleo que decidió, al cabo de unos minutos, seguir acumulando hasta que el plazo de entrega se le viniera encima y tuviera que hacerlo. Deambuló de un lado a otro de la casa, y lo único que llego a hacer en toda una hora fue ponerse un vaso de whisky con la intención de apaciguar así el malestar que su cuerpo tenía de la noche anterior. Tras vaciar, poco a poco, su vaso, lanzó con cierto aburrimiento una mirada por el ventanal del salón para ver el gris de la ciudad, y sus ojos se desplazaron después hacia el reloj, dándose cuenta de que ya llegaba tarde. A las prisas, se aseó, vistió y encendiéndose otro puro, tomó rumbo a la puerta. Una vez estuvo en la calle, cogió rumbo al centro y echó a andar, entre la polución que se acumulaba en la ciudad y el polvo que se levantaba los días de viento en Marte.

20111214

Yo soy sauce eléctrico en el cielo,
yo soy agua bajando por las calles,
yo soy viento azotando la pared.
Soy residuo cubierto de plata,
como un duro engaño, dura farsa,
efecto de tantos años de enfermedad.
Soy el sonido de la lluvia desenfrenada,
robándole protagonismo al silencio,
buscando como romper la soledad.
Soy la tormenta desplazándose eterna
por el mundo y más allá, sin pausa,
y lanzando pedazos de mi mundo.
Yo soy relámpago azul descendiendo,
yo soy hielo cubriendo el océano,
yo soy sombra y luz en noche y día.
Y tú eres contagio extendiéndose
por mi sangre, venas, corazón.

20111212

Atrapa los colores, hazme sentir otoño,
y lleva a la lluvia con rumbo a las nubes
para que puedan caer sobre mi dura piel.
Haz del cielo un lienzo en blanco y pinta
sobre los tonos azules, púrpura y verde.
Sueña con hojas que caerán hacia arriba.
Deslízate, entre la húmeda brisa floral,
inexistente y perpetua como la nieve,
y lleva este ramo de tormentas al mundo.
Caerán, muros inexpugnables y grises,
piedra por piedra al compás de mis razones.
Llorarán campanas sonoras los templos,
vacíos y llenos según el viaje de la conciencia.
Cubre, con un manto de cálida ternura,
el lugar donde decida pasar la eternidad,
para no coger frío a través de tantos años.

20111209

La dulce pesadilla, dulce delirio, acidez
de esta mente incansable, inalcanzable.
Más horas, menos tiempo, más a mí,
y todo se derrumba antes o después.
Voces alineadas en un coro sin fin,
y que tampoco tiene principio alguno.
Las lagunas de esta infinidad, sin voz,
apagadas en su luminosidad y vacías.
Cánticos de una piel tan sedosa y cálida,
y caricias de un palacio de plata y cristal.
Sorpresas, nos aclaman, al fin del túnel,
en estos escritos de maldad y sinceridad.
Oro bañado en paños, y paños dorados,
describen formas en la quietud del viento.
Cuerpo de mentira y mente verdadera,
primero cultivado y después todo arrasado.
Campos afilados de navajas y sangre,
arados de carbón y brasas incendiarias.
Disculpas verdaderas, falsas disculpas, aire,
agua, y muertes sentidas, muertes fingidas.
Atacamos con espadas de oro a la muerte,
nos defendemos con escudos de marfil.
Sube en esta progresión y en su bajada,
desciende en mi eterna espiral ascendente.
Las piedras escurren esta espuma dulce,
dulce espuma que perforan las piedras.
Pájaros de fuego danzando nuestra mente,
compleja colección de ardientes ideas.
Lagartos de verde veneno y esperanza,
escondiéndose entre las rencillas humanas.
Peces eléctricos lanzándose al superior,
memoria eterna sepultada en la conciencia.
Humanos de agua y aire deshaciéndose,
unos contra otros por diferencias materiales.
Plantarán flores ahí donde crezcan cenizas,
y no se sabrá nada de tu ardiente altar.
El ciclo empieza con la muerte y nacimiento,
y acaba con el inicio y fin de cada uno.
Victorioso aquel que detenga espadas,
perdedor aquel que lance de su mano balas.
Soy peligroso en los momentos más brillantes,
soy noctámbulo en los días de suave lluvia.
Enfréntate a los acantilados que te separan,
desengrana los mecanismo para volver atrás.
Diamantes por estrellas, estrellas por polvo,
civilización por todo aquello que veneramos.
Es sagrado el corazón latente de la ciencia,
que como máquina viva avanza y escapa.
Comprensión es facultad libre y limitada,
compañía es sensación eterna e infinita.
Es difícil huir del grave giro de este molino,
es fácil decir que huimos cuando seguimos.
Hay sangre en tus entrañas y mentiras
sin digerir entre tus manos, y mucho frío.
Todo está fuera de lugar solo si está dentro,
y todo es excluido si no ha estado ya integrado.
El conocimiento es un resultado universal,
la lucidez, el amor, la pasión o razonamiento,
es solo una lanza hiriente surcando el cielo.

20111206

Escucha, no significa 'cambia tu lente',
mira con el nuevo prisma que te doy,
creado con uranio y carbón, venenos,
que te regalo en cofres de plomo rojo.
Camina, entre los senderos floreados,
que yo he cultivado desde la niñez
con el deseo de un mañana para ellos,
pero no he reservado ningún momento
para que nos podamos prolongar.
Ahora escucha, escúchame, y entenderás,
como con sangre puedo crear diamantes,
y como convierto piedra en brillo y oro.
Desliza entre el averno tu trineo de metal,
y los caballos de Poseidón te llevarán
hacia la superficie de mi océano profundo.
Solo si sabes esperar, encontrarás todo,
en el agua y el ahogamiento, una explicación
que abarque este juego de todo y nada.
Espero verte al final de este túnel azul,
en el que susurran las flores una crónica.
La lluvia se desliza entre mis manos,
y la inmensidad se esconde tras de mí.

20111205

Boom, vuelvo a oír, la explosión de mi pecho,
y la misma apagada canción, más lejana,
escondida entre las estrellas y tu fuego.
Me apoyo, sobre tu pecho, somnoliento,
y duermo y sueño mientras me agarras,
para frenar esta inevitable caída al vacío.
Eres el mismo que me has provocado,
y el mismo que dice quererme salvar.
No entiendo tu sequía, ni entiendo la mía,
pero mi afán es destruirte tras amarte.
No pidas comprensión a quien no la tiene,
así como no debes confiar en quien es nada.
Solo coge, levántate, márchate. Da igual,
que me quieras o no, que me odies o no,
tan solo quiero que te quedes, si lo deseas,
y si puedo reposar cada noche sobre tu pecho,
y respirarte con frágil tranquilidad.
Puedo verte, tan nítido y claro.
Eres un reflejo de simple agua y luz,
el claroscuro de mis muchas venas,
y la sal sobre mis viejas heridas.
Tus palabras nunca llegan, jamás.
Eres mi silencio. Somos silencio,
y te odio en mis escasos momentos
en los que recuerdo que puedo sentir.
Me provocas más locura de la que soy,
y cuando decides darme tus ojos,
praderas, ríos, mundos y desiertos,
solo puedo asentir con el corazón,
y rotundamente, negarme en seco,
despejarme y volver a ser el frío yo.

20111201

No está mal si no estás, nunca lo estará.
Ni incómodo, ni tranquilo, si desapareces.
Eres aquel que me intenta navegar y yo,
soy ahora un lago celeste en brava calma.
Si miro a tus ojos, solo veo mi supernova.
El humo confundiéndose con tu melena,
es la última imagen onírica que me diste.
Surcaría con mil carros de oro y marfil,
el espacio en su infinidad y su extrarradio,
con la vaga y falsa certeza de encontrarte
en una luna, estrella, asteroide, o en mí.
Aceptaría cualquier viaje eterno y solitario,
solo si tiene el mismo sentido y compañía,
y es la tuya o la de nadie más. Solo yo.
Estoy en aquel corredor de sueños que tenía,
donde están esculpidas las figuras más abstractas,
en el mármol helado de mi profundidad,
y lo efímero capturado tan cruelmente,
como cruelmente fue tratada el pasado y futuro.
Solo puedo desearme y desearte estabilidad,
arder entre mis llamas como uno más,
si ese es nuestro peldaño, asúmelo, consúmete,
no serás la primera víctima, ni la última,
de lo que no tiene ni razón ni justicia.
Y después de mi tortura, intenta abrir los ojos,
y verás que tras mis tantas capas yermas,
tras el esfuerzo de acercarte o profundizar,
no podrás entrar, si no sabes o conoces.
Y ese día cambiaré de puerto y rumbo.