20111224

El océano marrón de falso verde no viene a mí,
y la tierra azul se ha vuelto un lugar triste y seco.
Donde la mente no puede alcanzar al deseo, 
resulta un yermo lugar donde las flores nunca crecerán.
Yo soy, y no necesito complemento alguno. Yo soy,
un frío invierno, la nieve perpetua y la continua distancia.
Yo, el señor de todo cuanto puedas ver más allá de mis ojos,
que no dicen nada y solo tienen vacío en lo que abarcan.
Suave balanceo mi mirada esquiva y mi fugaz corazón.
Brusca tranquilidad mi lucidez y mi escapismo tan presente.
Lluvia intensa en la luz blanca. 
Rojo, pero no sangre. Rojo.
La Luna moviendo sus caderas de piedra,
el hipnotismo perdiendo su efecto y yo volviendo,
o marchando lejos en desfile triunfal.
Las llanuras secas tan lejos,
y yo ya estoy llegando al fin al páramo.

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