20111229

Me he acostumbrado a dormir con el sonido de los pájaros,
con su clandestino morir y angustia.
A caminar sobre las brasas de algún sentido olvidado,
y a soñar con el mundano placer adúltero.
Enamorado del amor y nada más,
el bovarismo me persigue sin alguna compasión,
y no logro romper las cadenas de esta fingida opresión.
La gran fortuna gira su rueda sin pensar,
y el destino brilla por su inexistencia.
Este libre albedrío me depara nuevas ideas,
nuevos pesares, nuevos movimientos,
nuevos cambios en un girar eterno.

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