20111201

No está mal si no estás, nunca lo estará.
Ni incómodo, ni tranquilo, si desapareces.
Eres aquel que me intenta navegar y yo,
soy ahora un lago celeste en brava calma.
Si miro a tus ojos, solo veo mi supernova.
El humo confundiéndose con tu melena,
es la última imagen onírica que me diste.
Surcaría con mil carros de oro y marfil,
el espacio en su infinidad y su extrarradio,
con la vaga y falsa certeza de encontrarte
en una luna, estrella, asteroide, o en mí.
Aceptaría cualquier viaje eterno y solitario,
solo si tiene el mismo sentido y compañía,
y es la tuya o la de nadie más. Solo yo.
Estoy en aquel corredor de sueños que tenía,
donde están esculpidas las figuras más abstractas,
en el mármol helado de mi profundidad,
y lo efímero capturado tan cruelmente,
como cruelmente fue tratada el pasado y futuro.
Solo puedo desearme y desearte estabilidad,
arder entre mis llamas como uno más,
si ese es nuestro peldaño, asúmelo, consúmete,
no serás la primera víctima, ni la última,
de lo que no tiene ni razón ni justicia.
Y después de mi tortura, intenta abrir los ojos,
y verás que tras mis tantas capas yermas,
tras el esfuerzo de acercarte o profundizar,
no podrás entrar, si no sabes o conoces.
Y ese día cambiaré de puerto y rumbo.

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