20120105

Al final de mi laberinto, te espero,
y para encontrar la salida deberás
matar al gran Minotauro de mi mente.
¿Te has preguntado alguna vez
si acaso él puede sentir como tú y yo?
Realmente yo no puedo sentir nada,
y si el frío me invade y se dispersa
solo puedo sentir débil mi fortaleza,
y las emociones contagiar la yermitud.
Como el sonido de esta gramola eterna,
aguantaré giros y punzadas eléctricos.

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