20120109

Como el aire desnudándose en el tiempo,
el águila acaricia aquello que solo siente,
y se deshacen árboles como suspiros.
Las lluvias crecen con colores solo grises,
las serpientes se deslizan en el cosmos,
y nos acechan como brillantes estrellas.
Se entrelazan los lirios entre el humano,
florece una virtud que no puede existir,
y se marchita con el simple roce de la piel.
Se engañan mentes y corazones nulos,
echan lágrima y frío a la gran bóveda,
y continúan caminando al mismo compás.

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