20120206

Las sábanas tristes se elevan en el viento,
vacías y desnudas, como caricias.
Rompen entre ráfagas como olas,
contra la piedra de mi mente, y su sal
cubre cualquier rastro de sangre.
Vuelan sobre ellas augurios marinos,
danzas orbitales y señales de humo.
Vuelan cada vez más alto sin retroceder,
sin temer caer al tiempo, sin temer nada.
Ni la soledad que allí arriba nos espera.

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