20120312

Los Dioses pasados marcan hoy una senda dorada,
y los presentes crean caminos de azufre y carbón.
Se imaginan los vientos a ellos mismos, como otros,
crestas azules en un horizonte más y más curvado.
Decir eterno no es decir para siempre, ni infinito.
Se aprecia el detalle en la propia comprensión,
en la complicada perspectiva de un prisma extraño,
mirando por un cristal, una gama de colores.
El gusto es sentir el crepitar del fuego, como de uno,
que tu cuerpo se resienta como la madera seca,
y tu mente se libere como puro calor e instinto.
Sentir mar allá donde no lo hay.
Sentir el aire, sin respirar,
el salitre y la piedra,
hundirse,
el universo es mío,
el universo es nuestro,
has cambiado mi odio,
por amor.
Extraño y feliz.

1 comentario:

  1. "Decir eterno no es decir para siempre, ni infinito"

    Me gusta mucho el sabor de este poema.

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