20120516

Pues he caído, ría todo de mis labios
y perfore con sal amarga mis costillas
el mal que en todo acecha, meditando.
Que la energía que en mí abunda,
que al hombre entero le parta en dos,
y me deje en doce esqueletos brillantes.


Que caiga la luz más brillante del aire,
y me reniegue de rodillas si es capaz,
pues no creo en nada más fuerte
ni en nada más débil que la unidad,
frío y sólido conglomerado actual.


Que los cambios duerman y despierten,
para vivir en novedad y no perder nada,
y mantener vivo al pasado y al futuro,
y necesitar a ambos para poder continuar,
y haberlos necesitado para continuar.

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