20120725

Lanzo incoherencias como una flor de papel,
que se marchita incómoda en la fuerte espiral.
Una docena de arcos y una flecha que lanzar
a una caza que no alimenta pero si condena.
Los puños arrastrando arena por el infierno,
la lluvia que no crece en mi jardín descuidado,
la llama intermitente que rebota en mis oídos,
que me lleva lejos y me trae en persecución
salvaje e inacabable, húmeda y seca, tan lenta
cuando tengo mi alma atrapada en el barro.
No poder salir del cristal por el que observas
es la mayor prisión, es la cadena y encadenado.
Vuelve a quemar el rastro de las luces al fondo.
Delirante, hundo mi mirada en mis ojos abiertos,
que parpadean, se duermen, y sueñan con nada.