20120817

Tengo lluvia y mares en mis ojos,
queriendo caer por el orbe inmenso,
sobre el bosque de finos pétalos
que crece sobre tu cuerpo sumergido.
Entre mis dientes están rayos superpuestos,
rechinando en la rabia y el coraje,
rompiendo en olas y cayendo,
arrastrando el viento en su estela.
Me vacío los bolsillos y solo queda sal,
con la intención de tener suerte,
y al final no hay sal en mis manos,
hay arena resbalando por mis dedos.
Limpio mi calavera con paños de seda,
y las fracturas que me producen se abren,
sangran un antídoto azul llamado amores,
que envenena mis mejillas y escuece.