20121011


Nunca puedes ir a donde yo quiera,
pues mi viaje es raudo como el rayo
y el viento que desnuda las miradas,
que vacía los ojos tristes, los ojos suaves,
que vacía los rayos de este Sol distante,
con agua en el ambiente, humilde y cálido.
Las fuertes olas, golpean los sueños amargos,
y los huracanes, las pesadillas tan dulces.
Las altas fortunas que danzan el tiempo
vacían los restos del fuego marchito,
que se deshace en pétalos de ceniza.
Y yo soy esa estrella cercana, los ojos,
olas y huracán, alucinación nocturna,
soy el fuego que cubría las cenizas,
soy una flor de pétalos perdidos.

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