20121231

Así llega el eminente umbral,
las manecillas cambian y mi voz
se aleja sin motivo alguno.
Ahora, aquí, me muevo,
me detengo, continúo.
Un dado me ha prometido
que esta vez llega el seis.

20121227

Fuerza en cada segundo.

Tú eres el cielo sobre mi mirada,
la nube que se escapa al viento.
La luz que ilumina mis veranos,
ese eres tú, el amor, el dulce
sabor que roza mis labios, 
que resbala por mi piel,
que inunda mi mundo helado
llenándolo de color.

Tú eres amor enmarcado y suave,
mil caricias en un segundo, sempiterno,
eres un relámpago que se hunde en mí,
que baja por dos cuerpos desnudos
y los llena de luz y calor.

Cada brisa que mece mi calma,
eres tú respirando junto a mí.
Y cada segundo en distancia
es la agonía más intensa.
Demasiado lento y rápido el tiempo.

20121226

Ser el viento, negando.


Me gustaría vivir en una gran ciudad,
en un pequeño apartamento,
con grandes habitaciones.
Ser un rostro desconocido, uno más,
donde no te miren al caminar,
donde cada hazaña es una rutina,
y cada rutina una valerosa hazaña.

Me gustaría ser un pez en blanco,
y sobre fondo negro surcar el cielo.
Brillar más cada noche,
y vivir siempre el mismo día.
Me gustaría poder beber mercurio.

Me gustaría soñar despierto.
Ser un monstruo devorador del tiempo,
poder soñar, soñar, soñar, y no dormir.

20121217

Como construir un palacio.


De dulce color a mar hervido,
y de amargo sabor de la miel
eres el hombre de suave vientre árido,
el rey que ostenta mi corona de piel,
el rey que duerme a mi costado.

Eres el tiempo que corre sobre la hora.
Eres el tiempo que sopla en mi oido.
Eres el tiempo que se detiene aquí.
Tú llenas mi lecho de mil colores,
tú llenas mi lecho y lo pintas.
De tus brazos brotan flores,
y de tus labios las maravillas.

Idea de tus ojos cuando están presentes.


Tus dos océanos circulares,
dos islas negras los coronan,
de puro azabache y carbón,
de negra lluvia sus pantanos.
Y sé que si ellas me miran,
sé que no será para salvarme.
Soy un naufrago de cielo y piel,
me ahogo en tu mirada asesina,
pero quiero llegar a esa orilla,
quiero respirar el aire de tu ser.

Que si, ¿y qué?, que voy,
que voy y me pierdo en tu mirada.
Penetrante es su lanza hendida,
punzada revuelta y desbocada.
Penetrante tu mirada perdida,
que me atraviesa y me desgarra.

Y en esa doble laguna agitada,
que moja mil veces mi vida,
no puede impresionar más nada,
pues el agua es color de pura tinta,
del color que deja el alma cerrada,
y que me deja siempre a la deriva.

Y ese gran mar de agua helada,
que de su amor cae en cascada,
me cobija en sus rocas y algas.
Y cuando ellos no solo no se fijan,
no solo me niegan el agua
que mi ser, tanto te necesita.

Y ese azul claro, azul ardiente,
¡mírame!, ¡mírame y siente!
¿No ves que te amo, amor?,
¡que me clavaría en tu vientre!
que te amo a ti, a tu sabor,
dulce amargo que tu voz desprende,
y ese azul claro, azul intenso.
¡mírame!, ¡mírame y siente!
sentir que me mareo y me revuelvo,
sentir que mi corazón no miente,
que yo ahora soy el mar y me agito,
y tú la tierra que yo giro.