20121217

Idea de tus ojos cuando están presentes.


Tus dos océanos circulares,
dos islas negras los coronan,
de puro azabache y carbón,
de negra lluvia sus pantanos.
Y sé que si ellas me miran,
sé que no será para salvarme.
Soy un naufrago de cielo y piel,
me ahogo en tu mirada asesina,
pero quiero llegar a esa orilla,
quiero respirar el aire de tu ser.

Que si, ¿y qué?, que voy,
que voy y me pierdo en tu mirada.
Penetrante es su lanza hendida,
punzada revuelta y desbocada.
Penetrante tu mirada perdida,
que me atraviesa y me desgarra.

Y en esa doble laguna agitada,
que moja mil veces mi vida,
no puede impresionar más nada,
pues el agua es color de pura tinta,
del color que deja el alma cerrada,
y que me deja siempre a la deriva.

Y ese gran mar de agua helada,
que de su amor cae en cascada,
me cobija en sus rocas y algas.
Y cuando ellos no solo no se fijan,
no solo me niegan el agua
que mi ser, tanto te necesita.

Y ese azul claro, azul ardiente,
¡mírame!, ¡mírame y siente!
¿No ves que te amo, amor?,
¡que me clavaría en tu vientre!
que te amo a ti, a tu sabor,
dulce amargo que tu voz desprende,
y ese azul claro, azul intenso.
¡mírame!, ¡mírame y siente!
sentir que me mareo y me revuelvo,
sentir que mi corazón no miente,
que yo ahora soy el mar y me agito,
y tú la tierra que yo giro.

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