20130218

A cada gota, una más y otra menos,
para alimentar al océano de rojo.
La lógica se deshace entre hormonas;
se desata el ir y venir, el oleaje.
Cabe esperar nada, o nada más.
Cabe la desesperación sombría,
el sonido deslizándose en fuego.
Cabe la lluvia en un mundo cerrado,
en la habitación húmeda y fría,
en la cama roja y verde que llora:
cabe esperar a ella no verte llegar.
O nada más.

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