20131009

Muda la noche, ya no canta,
ya no puede soplar el viento
ni caer la lluvia en el acero.
Si no hay mar, no hay nada,
y se agita y revuelve mi alma.
Como cuchillos, relámpagos,
caen e iluminan un rostro,
que ya no está presente,
ni puede sonreír esta noche.
El batir de las ventanas,
la gente huye en la calle,
vacía ya de madrugada.
Y se rompe la última calma,
y se rompe el cielo en lágrimas.
Yo te acompaño, amigo,
y cada gota será un mundo,
nuevo, roto, vivo y tormentoso,
donde podremos refugiarnos
de esta maldita tormenta.